Starkbierfest
Starkbierfest
Me gustaría introducir este nuevo apartado de mi blog con una pregunta que parece muy simple:
¿Cuántas estaciones tiene el año en Baviera?
La realidad es que ni los bávaros más bávaros acaban de ponerse de acuerdo entre ellos y siempre es motivo de discusión, eso sí siempre y con risas. En la escuela aprendemos que hay cuatro estaciones que todo el mundo conoce, ¡en Baviera hay hasta cinco! y algunos defienden hasta seis: las cuatro que conoce todo hijo de vecino, la Oktoberfest o la Gran Fiesta Cervecera que es el evento más multitudinario en este sector y la menos conocida llamada la Starkbierfest o fiesta de la cerveza fuerte que sería la traducción y que es el tema a tratar hoy.
La Starkbierfest tiene lugar en la época de la Cuaresma, empieza a las tres semanas del Miércoles de Ceniza y termina en Semana Santa. Estamos hablando de una cerveza fuerte, lo que significa de más grados, con malta más densa y de mayor graduación ..unos 8 grados. Digamos que no es apta para principiantes 😉 Para variar en estas tierras tiene relación directa con la iglesia: en la Cuaresma se tenía que guardar ayuno y tenía que sustituir a la comida y, por consecuencia, tenía que alimentar….con la excusa de que “el líquido no rompe el ayuno”, en los monasterios los monjes se metían seis, siete y más litros al día….vamos que llevaban un colocón permanente.
La receta mágica se la tenemos que agradecer al monje Barnabás, de la cervecería Paulaner y es a quien vemos de perfil en el logo de la empresa. A mediados del siglo XVIII un tal Valentín Stephan Still (alias monje Barnabás) llega a la ciudad como maestro cervecero y desarrolla la tan querida receta que todavía se usa a día de hoy. La bautiza como “Salvator”…puede ser por Salvator Mundi….¡quién sabe!.
Este tipo de cerveza se puede tomar en todas las tabernas que hagan su propia cerveza pero donde se celebra de manera festiva es en el Nockherberg de la Paulaner que, por supuesto, disfruta de la autoría de la receta. Se convierte en una fiesta parecida a la Oktoberfest, con música en directo, mesas largas de madera con sus bancos, prácticamente todo el mundo vestido con traje regional, etc.. Pero se trata de una celebración mucho más local e íntima porque no es conocida internacionalmente. Ahí la tradición respira una vez más. Tengo que añadir que cuando sales del recinto ya estás inmune a las bajas temperaturas del invierno, que aunque se esté terminando todavía está ahí.
Cada cervecera tiene su propia cerveza fuerte y entre ellas varían sutilmente en la graduación. Cada cervecera la bautiza con un nombre distinto y muchas veces el nombre termina en -ator, de esta manera las podemos reconocer fácilmente en la tienda: Por ejemplo la de la Augustiner se llama Maximator, Triumphator es la de la Löwenbräu y la Animator la de Hacker-Pschorr, por poner algunos ejemplos. Si quieres que te cuente más, contáctame y quedamos de acuerdo. El tema de la cerveza es fascinante 😉
