Una visita inesperada

Así por sorpresa nos visitó el otro día en la tienda del Palacio Nymphenburg, el duque (Herzog) Franz von Wittelsbach cuando llegaba la asociación carnavalesca de Bonn, todos muy bien uniformados. 

Herzog Franz es simplemente un señor entrañable, educado y elegante. Esta vez subió al palacio y naturalmente tuvo que pasar por la tienda del museo donde trabajo tres veces a la semana. Siempre nos saluda, siempre se muestra tan cercano, igual que cuando me lo he encontrado alguna vez por los jardines.

Recordemos que los Wittelsbach estuvieron gobernando estas tierras durante más de setecientos años. Podríamos decir que supieron jugar muy bien sus cartas: Múnich empezó siendo un simple mercado pero fue avanzando y ganando categoría hasta convertirse, a principios del siglo XIX, en un reino y monarquía que terminó con la Primera Guerra Mundial.

Hoy tendríamos en lugar de un Duque, un Rey.

Durante estos siete siglos, hubo todo tipo de gobernantes y cada uno de ellos con su personalidad que lo caracterizó. Pero lo que sí tuvieron en común fue su pasión por el arte (varios de ellos grandes mecenas), su amor por la música (que siempre estaba presente, como esa música de fondo que a muchos nos gusta escuchar), y el gusto por la cerveza (aquí considerada como alimento y que ayudó a financiar alguna que otra guerra).

Herzog Franz hace honor a su sangre y llena de arte las salas de la Pinacoteca Moderna, por ejemplo.

Múnic tiene los mejores museos de arte del mundo y poca gente lo sabe 😉 ¿Te vienes?